- 29 Ago 2020, 16:51
#36683
Hola a todos y muchas gracias por dejarme participar en este foro.
Mi nombre es Raúl. Vivo en Madrid desde hace más de veinte años. Soy chef ejecutivo y asesoro restaurantes y negocios de hostelería.
Aunque siempre me ha gustado el café, para mi, la máxima identificación con la calidad era un café Illy en una cafetera de restaurante.
En un viaje a Colombia hace dos años conocí (gracias a mi cuñada) a varias personas relacionadas con el mundo del café y me presentó a grandes Baristas que cambiaron mi perspectiva para siempre. El café espresso que probé nada más llegar a Bogotá me dejó muy impresionado. Más tarde, hicimos una ruta por las cafeterías de autor de Bogotá que me emocionó profundamente.
A mi regreso me compré una cafetera Ascaso Dream Zero y este pasado confinamiento la completé con un molinillo Melitta Calibra 1027-01.
Prácticamente sólo tomo café espresso sin leche.
Actualmente pruebo cafés con los que intento conseguir ese café que tanto me impresionó en Bogotá.
He hecho pruebas con varios cafés.
Por ahora, con un Kenia AA de la Mexicana, que, en el último grano de café, el último intento que terminaba el paquete, conseguí un café digno, con una acidez parecida a la buscada.
Hoy mismo he conseguido que un café molido en el máximo de molienda y pesado en balanza de precisión: 17 gramos me de un café líquido de 34 gr de peso, en 24 segundos. Las características organolepticas eran bastante correctas pero no tenía la acidez que quería. (El café lo compré en Cafés Guayacán y era un Wakati Burundi de cuarto de kilo a 12,90 €. Cultivado a 1800 m de altura si no recuerdo mal y que tenía un grano pequeño y bastante oscuro, estaba tostado ese mismo día)
Hay una cosa que me desconcierta: ¿por qué si preguntas por un café ácido en una tienda de cafés de especialidad te miran con extrañeza? Como ya he dicho antes esa acidez brillante la tengo metida en mi cabeza y es la que quiero conseguir. Soy raro doctor?
Mi nombre es Raúl. Vivo en Madrid desde hace más de veinte años. Soy chef ejecutivo y asesoro restaurantes y negocios de hostelería.
Aunque siempre me ha gustado el café, para mi, la máxima identificación con la calidad era un café Illy en una cafetera de restaurante.
En un viaje a Colombia hace dos años conocí (gracias a mi cuñada) a varias personas relacionadas con el mundo del café y me presentó a grandes Baristas que cambiaron mi perspectiva para siempre. El café espresso que probé nada más llegar a Bogotá me dejó muy impresionado. Más tarde, hicimos una ruta por las cafeterías de autor de Bogotá que me emocionó profundamente.
A mi regreso me compré una cafetera Ascaso Dream Zero y este pasado confinamiento la completé con un molinillo Melitta Calibra 1027-01.
Prácticamente sólo tomo café espresso sin leche.
Actualmente pruebo cafés con los que intento conseguir ese café que tanto me impresionó en Bogotá.
He hecho pruebas con varios cafés.
Por ahora, con un Kenia AA de la Mexicana, que, en el último grano de café, el último intento que terminaba el paquete, conseguí un café digno, con una acidez parecida a la buscada.
Hoy mismo he conseguido que un café molido en el máximo de molienda y pesado en balanza de precisión: 17 gramos me de un café líquido de 34 gr de peso, en 24 segundos. Las características organolepticas eran bastante correctas pero no tenía la acidez que quería. (El café lo compré en Cafés Guayacán y era un Wakati Burundi de cuarto de kilo a 12,90 €. Cultivado a 1800 m de altura si no recuerdo mal y que tenía un grano pequeño y bastante oscuro, estaba tostado ese mismo día)
Hay una cosa que me desconcierta: ¿por qué si preguntas por un café ácido en una tienda de cafés de especialidad te miran con extrañeza? Como ya he dicho antes esa acidez brillante la tengo metida en mi cabeza y es la que quiero conseguir. Soy raro doctor?

- By Edgar