2ª parte. (2)
La Marzocco. Hecho a mano en Florencia
En la entrada a la empresa puede leerse: “El límite es una zona típicamente explorada por los artesanos. Difícil y peligroso, invisible en primera instancia, prácticamente inescrutable por los estudios de mercado. El límite puede ser identificado usando calidades que son raramente aceptadas por la cultura industrial hoy día: revolución, sensibilidad y propensión a aceptar el riesgo como una parte esencial del propio trabajo”.
Durante el establecimiento de la República de Florencia, el Marzocco era un símbolo del poder popular. El término, etimológicamente, se refiere a un león que protege el escudo de Florencia con la zarpa. Una de las esculturas más célebres que reproduce este tema es el Marzocco de Donatello, conservado en el Museo del Bargello. Giuseppe Bambi, que proviene de una familia de latoneros florentinos, lo elige como símbolo de su empresa por su carácter republicano y popular y por su compromiso con la ciudad de Florencia. Trabajando en una pequeña oficina para la Ferrovie dello Stato, un tal Galletti le propone realizar un prototipo para una máquina de café espresso. Así, en el año 1927, nace “Fiorenza”, el primer modelo y, a partir de ese momento, los hermanos Bambi, Giuseppe y Bruno empiezan a proyectar, fabricar y vender máquinas para el café.
Gracias en parte a algunos consejos, recibidos directamente de los clientes, en 1939, patentan una innovación revolucionaria: la primera máquina de café con caldera horizontal. Hasta ese momento, todas las máquinas eran verticales.
En 1970 inician la producción de la serie GS, de erogación continua y en 1990 nace la serie Linea, realizada enteramente en acero inoxidable.
Actualmente siguen la línea marcada por su fundador, Giuseppe Bambi: gran trabajo de investigación, altísima calidad y confiabilidad. Con esos principios exporta a todo el mundo con el sello “”Hand-made in Florence”.
La Milkeria. Donde todo se hace como antes
Se trata de una heladería, crepería y cafetería artesanal. Antes tenían una miscela 90% arábica y 10% robusta y Godina les dijo “Peccato per quel 10%”. Ahora solo hacen 100% arábica.
La Tosteria. Pasión por el café

En 1902 nace en Signa, pequeño pueblo en las afueras de Florencia, La Tosteria donde se tuestan y se venden los mejores cafés, además de tés, coloniales y especias.
En los años 70 los hermanos Neri le dan a la empresa una visión más moderna y crean una cafetería-restaurante, poniendo especial atención al café.
Conocimiento y pasión por el café se perciben nada más entrar al laboratorio de tueste donde tienen tres tostadoras de 2, 5 y 120 kilos que permiten crear, todas las semanas, miscelas y mono orígenes gestionando la producción, sea grande o pequeña.
La gama actual comprende 9 miscelas y 14 “Grandi Origini”. Una visita a su tienda contagiará tanto a los profesionales del sector como a los simples aficionados.
Le Piantagioni del Caffè. Al lado mismo del origen
La historia de este tostador abarca casi 125 años y cinco generaciones. En 1895, la familia Meschini, suiza del cantón de Ticino, emigra a Livorno y funda una tienda de coloniales donde tuestan su propio café, la “Antonio & Luigi FratelliMeschini” . La empresa, como el resto del centro histórico de Livorno, queda destruida en la segunda guerra mundial y, en 1947, fundan ARCAFFÈ.
Desde 2005 toda la actividad es transferida a Livorno. La filosofía de la empresa está clara, desde el nombre, Le Piantagioni del Caffè, hasta la gama de productos:
4 cafés de plantación, ”Purezza”: Harenna de Etiopía, San Luis del Salvador, Lagoa do Morro de Brasil y Alto Palomar de Perú; 3 mezclas de esas plantaciones y 3 miscelas. Más un descafeinado al agua.
Utilizan una máquina de 120 kilos y dos de 1 kg para producciones especiales. Disponen de trazabilidad total del producto
Loscuro. Café tostado a mano
Con una larga experiencia en el sector hotelero y de la restauración, Stefano Perinti puso en marcha en Sinaluga, provincia de Siena, por un lado una pequeña torrefazzione, con una tostadora Probat de 5 kilos, que tuesta hasta 60 kilos al día, y por otro una cuidadísima y moderna cafetería.
El café, todo mono orígenes de calidad, es seleccionado personalmente por Stefano, tostado con un cuidado casi maniático y vendido a cafeterías bajo reserva. De las miscelas se encarga su socio Emiliano Lorenzoni.
En la cafetería no se deja nada al azar. La decoración recuerda los colores cálidos del café; en las paredes, consejos y curiosidades. Stefano y Emiliano, u otros tres miembros del staff se encargan de la cafetera y de cuatro molinos que muelen solo mono orígenes. Tambien se encargan de explicar al cliente, con detalle, las características de cada uno de ellos antes de ser servidos. Un tipo de taza para cada origen, un servicio atento e impecable. Y el boca a boca como mejor instrumento de marketing.
To be continue